Productividad en la gestión de la información

Publicado por Fernando Bueno el 27 enero, 2012

Una de las tareas más habituales que todo profesional debe realizar a diario es la de revisar sus fuentes de información para luego ir recopilando artículos en un medio de almacenamiento que proporcione un acceso rápido y cómodo y esté perfectamente catalogado y etiquetado. Esta tarea se puede realizar de forma offline, almacenando la información en el ordenador propio, pero tiene el inconveniente de la poca accesibilidad cada vez que necesitamos disponer de la información cuando estamos lejos de nuestro ordenador. Ahí es donde entra en juego la nube y las aplicaciones web y está claro que estoy hablando de Evernote en particular.

Sobre Evernote y su funcionamiento no voy a decir nada que no se haya dicho ya y, seguramente, mejor. Pero sí voy a exponer algunas formas de uso combinado con otros servicios web que me facilitan el trabajo.

Desde hace unos meses se ha puesto de moda un servicio que bajo el lema de “pon a trabajar la web” permite crear robots que realizan acciones concretas cuando se cumplen ciertas condiciones. Un robot muy simple que podemos crear, a modo de ejemplo, sería uno que nos envíe un correo todos los días a las 7 de la mañana con la previsión del tiempo para hoy. De esa forma, sabremos cómo vestirnos, incluso antes de subir la persiana (eso, si eres como yo, que soy de los que miran el móvil antes de salir de la cama, porque ente otras funciones de mi móvil, una es la de actuar de despertador diciéndome el tiempo que hará hoy).

Previsión del tiempo enviada a GTalk desde ifttt

El servicio del que estoy hablando se llama ifttt (if this then that) y es tan sencillo de usar, con un método completamente visual e intuitivo, que tampoco voy a entrar en detalles cobre cómo ponerlo en marcha. Sólo decir que es necesario registrarse y cuando uses desde ifttt algún otro servicio como Evernote, Twitter, Dropbox o muchos otros, deberás autorizar desde éstos a ifttt para que puedan usar tu cuenta. El proceso de autorización es completamente guiado, así que tampoco te resultará nada complicado. Veamos pues cómo sacar partido a todo esto.

Por las mañanas yo leo mis feed desde Google Reader y en muchas ocasiones me encuentro con información que es interesante para mi o para ciertas personas de mi entorno. Hasta no hace mucho, en Google Reader se disponía de un botón que al pulsarlo se compartía la noticia que estábamos leyendo en un apartado de noticias compartidas y luego desde ahí se creaba un feed que se exportaba a Twitter, a Google Buzz o se incrustaba en un blog, pero lo más interesante es que te podías suscribir a ese feed de una persona y ver sus noticias compartidas dentro del propio Google Reader. Esto ha desaparecido y ahora, Google sólo permite compartir en Google Plus, lo que pierde algo de funcionalidad. Una forma de paliar esto es usar ifttt, creando un robot para que haga precisamente eso y otras cosas más.

El procedimiento que yo uso es el siguiente:

  • En ifttt creo una regla que dice que cada vez que yo marco como destacado un artículo en Google Reader (asignando una estrella), publique el título del artículo en Twitter.
  • En ifttt creo una segunda regla que dice que cada vez que yo marco como destacado un artículo en Google Reader, envíe el artículo completo a Evernote.
  • En ifttt creo una tercera regla que dice que cuando reciba en GMail un correo con un archivo adjunto, envíe el archivo a Dropbox.
  • En ifttt creo otra regla que dice que cuando publique en Twitter un enlace, lo envíe a Delicious

Y como estas reglas, tengo muchas más que van automatizando tareas que el propio servicio de ifttt realiza por mi y que no requiere más intervención por mi parte que la de crear una vez la regla correspondiente en ifttt.

Envío de artículo destacado en Google Reader a Twitter desde ifttt

Pero el proceso de captura de información no se queda sólo aquí. Llevando mucho más allá las posibilidades de compartición de las aplicaciones para Android, por ejemplo, tanto desde el móvil como desde el tablet, cuando leo un artículo o llego a una web que quiero guardar, pulso sobre el botón de compartir del navegador y envío por correo la página a mi cuenta de Evernote. Esto es algo que es poco conocido, pero muy útil. Tanto Evernote como Google Docs, Youtube, Flickr, Picasa, Dropbox y montones de servicios web te ofrecen una dirección de correo personal que puedes encontrar en las opciones de configuración del servicio y que te permite enviar una página, una foto o un archivo para almacenarlo y gestionarlo en dicho servicio. Así, por ejemplo, si yo envío un archivo PDF a mi dirección de correo en Google Docs (ojo porque o es la misma que la de GMail) y que por descontado llevo en mi agenda del móvil, al instante podré disponer de ese texto en cualquier momento y lugar. Igual sucederá con archivos que quiera almacenar en Dropbox o una cita que desee poner en mi calendario de Google.

Muchas personas se preguntarán que por qué usar el correo para esto en vez de las aplicaciones específicas. La respuesta es muy simple. El correo es un servicio universal al que puedo acceder desde cualquier lugar. Puedo estar en un ordenador que no disponga del plugin correspondiente para Evernote, pero sí podré acceder siempre a mi cuenta de GMail.

En definitiva, lo importante es conocer la existencia de las muchas posibilidades que hay a nuestro alcance para facilitarnos el trabajo, probar cuantas más mejor, lo que nos dará soltura en el uso de herramientas nuevas y experiencia en la evaluación de recursos, para poder determinar cuál es el que se adapta mejor a nuestra forma de trabajar y poder adoptarlo como herramienta de productividad.

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La historia de la bella Wifi que fue atacada por el Androide

Publicado por Fernando Bueno el 23 enero, 2012

Aún recuerdo esos tiempos en los que te montabas en coche con un ordenador portátil al que le habías colocado una tarjeta PCMCIA wifi con una antena exterior pegada al techo del coche y el software NetStumbler corriendo para captar por las calles las redes wifi. A todo este montaje le unías un GPS eTrex de Garmin conectado al puerto serie del ordenador para localizar exactamente la ubicación de las redes. NetStumbler te decía si la red estaba abierta o si por el contrario disponía de encriptación WEP. A aquello lo llamábamos wardriving y era la base de conocimiento que nos permitía conectar a internet en casi cualquier lugar, ya que esos puntos de redes wifi abiertas, eran luego compartidos en web estratégicas a las que accedíamos para saber si en una determinada calle había algún incauto con una red wifi abierta.

Pasó el tiempo y llego AirCrack. Un software que descifraba las claves WEP de 64 y 128 bits y que fue el principio para que todo hijo de vecino pudiera, sin conocimiento alguno, acceder a cualquier wifi que se encontrara. Las empresas fabricantes de router y puntos de acceso wifi comenzaron a incluir en los modelos domésticos protocolos de protección y encriptación más sofisticados, de forma que el acceso fuera más complicado, al tiempo que los operadores de telefonía les exigieron que para los modelos que ellos distribuían, vinieran de fábrica preconfigurados con las protecciones activadas y las claves de acceso a la configuración del router ya preestablecidas.

Durante un tiempo, el acceso la wifi de vecino se complicó, salvo para aquellos, llamémosles inadaptados tecnológicos, que siguieron empecinados en dejar que su wifi siguiera abierta a cualquiera, no por convicción, sino por pura ignorancia. Pero resulta que un día, no hace mucho, un grupo de investigadores de lo ajeno descubre el algoritmo utilizado por las compañías telefónicas para establecer las claves de acceso y encriptación de los router que instalan a sus clientes. Por lo general, el identificativo de la red creada con cada router, suele ser del tipo WLANxxxx, entre otros, donde las equis están reemplazadas por un número en hexadecinal que representa el número de la red. Pues bien, las redes wifi que están identificadas de esta forma y cuyo propietario no ha cambiado la contraseña que venía de fábrica en el router, a fecha de hoy son accesibles si se utilizan los programas adecuados que nos dirán, tras un sencillo cálculo, la contraseña de acceso.

Pues bien. aquí es cuando empieza la historia del Androide que atacó a la bella Wifi y de cómo lo hizo, qué herramientas usó y qué moraleja sacamos de todo ello. Comencemos.

Erase una vez una bella Wifi de las de hasta 20 Megas, recién contratada al operador más barato del momento. Tras las espera, el propietario de la wifi recibe el router, por lo general un Comtrend preconfigurado de fábrica listo para conectar y usar. El feliz propietario de la wifi saca el router de su caja, lo enchufa, mira en la etiqueta que hay debajo de él y cuando su Windows le pide la contraseña escribe la que allí está escrita y ya está: La wifi funcionando. Qué buenos son estos con los que he contratado la wifi, que todo es enchufar y funcionar. Plug and Play, lo llaman.

El vecino del feliz propietario de la wifi recién contratada y puesta en marcha, estaba ya nervioso porque sus padres le han cortado el grifo de su ADSL después de los 8 suspensos en la primera evaluación, por lo que no puede entrar a ver qué dicen sus colegas en el Tuenti, así que en cuanto detecta que su vecino ya tiene ADSL wifi, arranca en su móvil Android la aplicación Penetrate, que no es la mejor de las que hay, pero es suficiente para que le diga cuál es la contraseña de acceso genérica a cualquier wifi del tipo WLANxxxx o similares. Tras el primer intento, el chavalillo ya está dentro de la wifi y navegando por Tuenti gracias a su incauto vecino. El chavalillo, lejos de ser tan pardillo como su vecino, se resiste a la tentación de cambiar el identificativo de la wifi o de cambiar contraseñas, porque sabe que mataría a la gallina de los huevos de oro. Si actúa con cautela y discreción, la relación entre su Androide y la bella Wifi de su vecino puede ser larga y fructífera.

El chaval podría haber utilizado su Linux para desvirgar la Wifi del vecino, pero él sabe que el tráfico de datos que se genera desde un móvil es menor que el que genera un navegador “de los grandes”, por eso toda su labor la realizará siempre desde su móvil Android, que al fin y al cabo, no deja de ser un Linux metido en su bolsillo.

Lo siguiente que hará tras estar conectado es lanzar Fing. Un sniffer de red que te da información sobre las máquinas conectadas a una red wifi. Esta información es tanto más útil cuantas más máquinas haya en la red, ya que a mayor número de ordenadores hay más posibilidades de que haya más incautos con carpetas compartidas en las que se almacenen archivos con información relevante. Pero ojo. Nuestro chaval sabe que eso no es legal y en cuanto comprueba que puede entrar y averigua qué hay en cada carpeta compartida usando un explorador de archivos como AndSMB, sale de allí. Usando una aplicación como nmap podría haber estado capturando todo el tráfico que genera el dueño de la wifi, contraseñas de correo incluidas ya que éstas suelen viajar sin encriptar, pero eso sigue siendo ilegal y nuestro chaval no quiere problemas.

Este es el momento de analizar las costumbres de uso de la wifi por parte del vecino y de otros vecinos, porque nuestro chaval no es el único que se ha enterado de la inauguración de la nueva wifi comunitaria. De momento conoce los horarios en los que el propietario de la wifi está en su trabajo y en los que sabe que no habrá muchas posibilidades de que éste esté conectado. Pero precisamente ese es el momento de riesgo de que otros vecinos entren en la red para navegar libremente. Nuestro chaval lanzará en este momento desde su Android la aplicación WifiKill, que bien usada como casi todas las herramientas de red, sirve tanto para atacar a los propietarios de una red como para defenderse de los atacantes. Y ambas cosas es lo que nuestro chaval va a hacer en este momento, porque va a defender el fuerte atacando a los intrusos que quieran invadir la wifi que tantos beneficios le puede aportar a él. Con WifiKill lo que hará es corromper las tablas ARP de uno o más ordenadores y esto impedirá que el ordenador atacante pueda navegar por internet. Con paciencia y esmero, el atacante desistirá y se irá a chupar wifi a otro lado, con lo que nuestro chaval se convertirá en dueño y señor de la wifi que financia su vecino.

WifiKill

Ahora ya podemos dejar que nuestro chaval disfrute de su conexión libre durante una temporada y vamos a ver qué moralejas podemos extraer de todo esto. La primera de ellas es que los incautos, ignorantes de la realidad que les rodea, se ponen en peligro voluntariamente por pura dejadez. En este cuento, nuestro chaval es cauto a la hora de chupar de la wifi de su vecino, pero podría no haberlo sido y haber aprovechado sus conocimientos para extraer números de tarjetas de crédito, contraseñas de acceso a cuentas corrientes y otra información que le permitiría realizar compras o sacar dinero con cargo al “pringao” de su ignorante vecino.

¿Y qué puede hacer el propietario de una ADSL wifi para protegerse de forma sencilla de sus amables vecinos? Para empezar, lo que todo el mundo debiera hacer es leer algo sobre medidas de seguridad en entornos personales. Nada que sea difícil de entender y leyendo de sitios de divulgación que dejan de lado los tecnicismos y adoptan el sentido común como la base de toda estrategia. Aquí encontrará soluciones simples de configuración de su router como estas que voy a citar sin entrar en más explicaciones, para no alargarme más con el artículo, y sobre las que debería investigar cada uno por su cuenta para llevarlas a cabo. Estas medidas serían las que hay que tomar nada más poner en marcha el router por primera vez:

  1. Cambiar el identificativo de la red inalámbrica (SSID).
  2. Cambiar la contraseña de acceso y encriptación (WPA).
  3. Cambiar la contraseña de acceso a la configuración del router.
  4. Desactivar la opción “Easy paring” si es que viene activada de fábrica.
  5. Activar el filtrado de direcciones MAC para acceder al router.
  6. Desactivar el servicio DHCP del router y asignar direcciones IP estáticas a cada ordenador que se conecte a la wifi.
  7. No asignar direcciones del rango 192.168.0.1 o similares, ya que son las que suelen usar por defecto todos los fabricantes de router. Es preferible usar direcciones como 172.143.86.1, mucho más complicadas de averiguar por los intrusos. Para esto es importante conocer los rangos estándares asignados a direcciones de redes privadas, de forma que no puedan crear conflictos a otras redes. En este punto es importante asignar una máscara de red que restrinja el número máximo posible de ordenadores en la red, lo que junto a las asignaciones de direcciones estáticas, hará que el tráfico de la red sea más fluido. Por contra, obligará al usuario a conocer algo sobre redes y cómo se asignan las direcciones IP, lo que no está de más, para asegurarse de que no comete errores y todo funciona.
  8. Por último, es importante que no haya ninguna carpeta compartida en nuestro ordenador, salvo que se comparta con un usuario concreto y protegida la compartición con una contraseña segura.

Con esto no se puede garantizar que la wifi estará asegurada al 100%, pero hará que el hijo del vecino tarde más tiempo, incluso años, en entrar a nuestra red sin nuestro permiso y lo más probable es que desista, sobre todo si se tiene la precaución añadida de cambiar las contraseñas con cierta frecuencia y hacer que éstas sean lo más complejas posible (es decir, que no vale poner la fecha de nacimiento o la matrícula del coche).

Y ahora, si queremos rozar en la paranoia, lo que nunca está de más en materia de seguridad, podemos lanzar el software Snort que nos avisará cada vez que un intruso se conecte a nuestra wifi. En este instante, lo mejor es apagar el router y no entrar en guerras, porque lo que no cabe duda es que si hemos tomado todas las medidas propuestas y aún así nuestro vecino ha conseguido conectarse a nuestra wifi, es porque él sabe mucho más que nosotros y ante eso, sólo cabe el apagón inalámbrico, cablear toda nuestra casa y esperar a que nos encuentre las cosquillas por otro lado (que lo hará si se lo propone).

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RSS ha muerto. Que vivan las páginas de Google Plus

Publicado por Fernando Bueno el 8 noviembre, 2011

Hoy ya no queda nadie en el mundo que no se haya enterado que desde ayer ya se pueden crear páginas de empresa en Google Plus y desde ayer somos pocos los que no tenemos nuestra correspondiente página. Pero cómo habremos podido vivir sin las páginas de empresa en Google Plus, es lo que yo me pregunto y de verdad que no tengo respuesta.

Para la mayoría de quienes se han creado su página, y no me refiero a empresas de las de verdad, sino a los Google fanboy que necesitan estar en la onda y como lo que hoy se lleva son las páginas de Google Plus, pues a por ellas que van de cabeza; lo hacen como una forma de rebeldía contra Facebook, donde las páginas de empresa llevan ya tiempo. Hoy se ven por Google Plus montones de publicaciones con alegatos de todo tipo contra Facebook, contra Mark Zuckerberg y montones de vídeo pseudo-ingeniosos en los que se pretende hacer ver que Google aplasta a Faebook. Pues bien, mientras los infantiloides que hacen semejantes niñerías matan su ocio con ellas, Mark Zuckerberg continua aumentando su fortuna y se ríe a carcajadas de todos ellos y lo mejor de todo, es que lo seguirá haciendo durante muchos años.

Páginas de Google Plus para empresas

Pero esta no es la reflexión real de hoy. En realidad sobre lo que quisiera reflexionar es sobre el sentido práctico que realmente tienen las páginas de blog en Google Plus. Las de empresa pura ya la sé: Fidelizar al cliente y captar nuevos clientes, pero ¿y las de los blog? Hasta ahora, yo tenía en mi Google Reader una serie de suscripciones a blog y de una forma cómoda me iban llegando las novedades que se publicaban en cada uno de los blog a los que yo estaba suscrito. Hasta ahí todo es perfecto y totalmente operativo. Pero ahora llegan las página y me encuentro con que el autor del blog va a ir publicando en la página del blog en Google Plus cada uno de los artículos que vaya publicando, pero además estarán los comentarios de los lectores y el autor del blog irá publicando otro tipo de información de tipo personal, comentarios con impresiones sobre lo que está analizando, podrá haber debates y discusiones sobre temas relacionados, y todo esto irá generando un valor añadido al blog que, sin duda, enriquecerá a toda la comunidad que rodee al blog. Todo esto no es posible con el feed actual, aunque sí, si sacamos de contexto el artículo y lo llevamos a un entorno compartido, bien desde el propio Google Reader, en Twitter o en cualquier otra red social.

Y ahora es cuando viene la pregunta del millón ¿Es posible que el feed, tal y como lo entendemos, haya iniciado su muerte? ¿Pueden ya desde hoy sustituir las páginas de Google Plus a la suscripción al feed de un blog? Yo empiezo a tener mis dudas y creo que a medida que voy pensando en ello voy inclinando la balanza hacia el sí más rotundo. Tal vez no para todo el mundo, ya que gustos los hay para todo, pero tal vez sí para quienes nos hemos introducido en Google Plus y lo hemos adoptado como una herramienta más de trabajo, de relación social y, sobre todo, como una fuente de información diaria. Tal vez el problema venga del lado de la interfaz, más pensada para ser operativa como red social que como un verdadero lector de feed, en el que tendremos agrupadas por temática y bien visibles las suscripciones, mientras que en otra zona de la pantalla podremos ir leyendo cada uno de los contenidos pertenecientes al blog seleccionado. Yo supongo que el tiempo nos irá trayendo extensiones especializadas para los navegadores, que vayan mejorando la experiencia del manejo de las páginas, pero yo creo que poco a poco, yo al menos, voy a ir sumando cada vez más páginas de blog en mis círculos e iré eliminando suscripciones de mi entorno de trabajo en Google Reader.

Como siempre, el debate está servido, pero esta vez, nos vemos, además de aquí, en Google Plus.

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¿De verdad todo vale?

Publicado por Fernando Bueno el 27 septiembre, 2011

Cada día que pasa me encuentro más perezoso a la hora de escribir en mi blog o mejor dicho: A la hora de publicar lo que escribo; ya que escribir, escribo mucho, pero no todo me vale, no todo me gusta tanto como para publicarlo, ni si quiera en este blog y no digamos como para plasmarlo en un libro. Pero esta reticencia mía, parece que hay otros que no la tienen y no muestran el más mínimo reparo a la hora de publicar artículos en sus blog con incorrecciones lingüísticas, faltas de ortografía y frases que no hay por dónde cogerlas. Eso sí. Su dominio del inglés a la hora de extranjerizar su propio idioma es tan alto como el dominio de las últimas tecnologías que con tan bajo dominio de su propia lengua reflejan en sus blog.

 

Estamos en una era en la que todo vale. Desde profesionales especialistas en el “tente mientras cobro”, hasta blogueros que patalean sobre su lengua materna arrojando, sobre ella chorros de anglicismos. Desde periodistas que no contrastan las noticias que publican, hasta políticos que inventan palabras carentes de significado y con las que adornan sus huecos discursos, pero lo que más importa ante todo es decir mucho, hablar mucho, publicar mucho y eso es lo que hoy en día denota calidad. La popularidad de un blog es directamente proporcional al número de artículos que se publican en él, igual que la relevancia de un personaje en Twitter es proporcional a su número de seguidores. Luego, que lo publicado sea un burdo “copipasteo”, una mala traducción literal de algo leído por la Red o un texto repleto de faltas de ortografía, ya poco importa.

Yo debo ser un raro personaje, no me cabe duda. Si comienzo a leer un artículo y ya en el título me encuentro faltas de ortografía, ¿cómo voy a seguir leyendo? Esto es como cuando veo un currículum con incorrecciones lingüísticas: ¿Cómo voy a recomendar que se contrate a semejante energúmeno que ya en su carta de presentación tira piedras a su propio tejado? Y no digamos si tengo que corregir un examen y el examinado lo presenta con faltas de ortografía. Yo no puedo creer que alguien que escribe de forma incorrecta, pueda ser un erudito en materia alguna y si lo es, o aprende a expresarse con corrección o dispondrá de una audiencia de tan bajo nivel como su discurso. ¿O acaso es el volumen de la audiencia quien demuestra la calidad del discurso? De ser así, deberíamos otorgar un summa cum laude a Belén Esteban, quien posiblemente sea líder de audiencia en la televisión, aunque dudo que su discurso tenga enjundia alguna. Y es que ya lo dijo alguien que de esto sabía mucho: “Si tratas a tus clientes como si fueran idiotas, sólo los idiotas acabarán siendo tus clientes” (y ahora, cambiemos “clientes” por “lectores”).

En definitiva. Que no está de más cuidar el lenguaje, que para todo comunicador es su carta de presentación y que yo, al menos, las erratas las tolero, pero las incorrecciones, las faltas de ortografía y la expresión chabacana, prefiero eliminarlas de mi vista. Y tú ¿haces lo mismo o para ti “todo vale”?

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Android. La gran herramienta de productividad móvil

Publicado por Fernando Bueno el 31 agosto, 2011

En múltiples ocasiones he hablado sobre herramientas pensadas para mejorar la productividad personal y, como es lógico, estas herramientas son en su mayoría multiplataforma ya que no siempre trabajamos en un único lugar y no siempre queremos usarlas en un ordenador. En ocasiones las usaremos en el móvil, en un tablet, en un netbook o hasta en el coche. Aquí es cuando entra en juego Android. Un sistema operativo para teléfonos móviles de la categoría denominada smartphone y que permite correr aplicaciones que interactúan con la web, haciendo que ésta funcione como un contenedor de la información, como un distribuidor de comunicaciones o como un sencillo, pero eficiente, conversor de formatos. Para que todo este conglomerado se convierta en una herramienta global de productividad, es necesario escoger muy bien las aplicaciones a utilizar para que éstas se integren sin interferencias entre ellas.

Herramientas de productividad

En este artículo pretendo exponer cuáles son las herramientas que yo utilizo y que, por tanto, son, a mi juicio, las más adecuadas para mi forma de trabajar. Por descontado que hay otras aplicaciones, tal vez superiores en prestaciones, pero que por su complejidad al disponer de excesivas funciones o por no integrarse completamente en todos mis entornos de trabajo, las he descartado a la hora de usarlas. Esto no significa que no vayan a ser las aplicaciones adecuadas para otras personas por lo que cada uno deberá adoptar las que considere más oportunas.

Mi trabajo diario se basa en adquirir una información que me permita estar al corriente de noticias, técnicas, productos, etc. Esta información debo procesarla, catalogarla, almacenarla y compartirla. Junto a esto, buena parte de mi trabajo consiste en comunicarme con otras personas, en especial para resolver dudas puntuales que puedan afectar a proyectos en ejecución. Por último, todo mi trabajo debo planificarlo, asignando tareas y recursos, y necesito conocer al instante mi situación dentro del proyecto para poder determinar qué acciones realizar en cada momento.

Para todo esto cuento con una poderosa herramienta que permite gestionar mi productividad en cualquier lugar, mi móvil Android, y a continuación te explico en detalle cada una de las aplciaciones. Eso sí, para no hacer demasiado exhaustivo el artículo, ya que este tema contiene materia como para un libro denso, daré una pequeña descripción de cada aplicación sin entrar en los detalles de su funcionamiento.

En la descripción de mis tareas diarias, dije que lo primero que hacía era adquirir información. Mis fuentes de información diaria se basan en la lectura de una serie de blog bien seleccionados por su temática y que, haciendo uso de la consigna de la web 2.0, hacen que lleguen sus contenidos puntualmente a mi a través de mi suscripción a los feed. La aplicación que utilizo para leer las noticias que se van actualizando, es Google Reader. Me he decantado por usar esta aplicación por su sencillez, tal vez algo parca desde el punto de vista estético, pero precisamente eso es lo que evita que se distorsione mi atención a la hora de leer los contenidos.

Google Reader para Android

Una vez que he leído un artículo, puedo encontrarme ante varias necesidades. Una de ellas será la de leer el texto con más calma para analizar algún apartado que considere importante. Si esa lectura pausada la realizaré en breve, puedo hacer que llegue ese artículo directamente al navegador la próxima vez que lo abra en casa. Mi aliado para esta acción será Android2cloud (ahora se denomina simplemente 2cloud, usando el nombre completo sólo para la versión “con donación”, aunque ambas son idénticas). Cuando me encuentre ante un texto que deseo leer más tarde en el navegador de casa, seleccionaré la opción de compartir y a continuación se me mostrarán las diferentes aplicaciones con las que puedo compartir mi contenido. Escogeré 2cloud y la próxima vez que abra el navegador en casa, se me abrirá automáticamente la web que acabo de compartir. Por supuesto que el navegador que uso en mis ordenadores es Google Chrome, pero ojo. Google Chrome no es la panacea de los navegadores, así que no descartes Mozilla Firefox como navegador puntual alternativo a Chrome.

Puede suceder que este artículo que estoy leyendo en Google Reader sea importante como para guardarlo. En una oficina del siglo pasado, imprimirían la página y la guardarían en un archivador como referencia para ocasiones posteriores. Hoy, en pleno siglo XXI y con Android como herramienta, me limitaré a pulsar en el botó de compartir de Google Reader y seleccionar Evernote como contenedor de información. Evernote no sólo me permite almacenar información, sino que además puedo catalogarla con precisión gracias a contar con un sistema de carpetas y etiquetas. Y es que en realidad, Evernote no es más que un bloc de notas, pero muy sofisticado, porque incluso me permite compartir esas notas con otras personas. Por descontado que esta no es la única forma de almacenar información en Evernote, pudiendo crear notas de texto desde el propio editor, guardando una fotografía desde la galería de imágenes o capturándola desde la cámara o creando una nota de voz desde el propio teléfono.

Una carencia que a día de hoy tiene Evernote, es la de poder tomar notas a mano alzada, la de realizar anotaciones sobre una imagen o una fotografía o la de poder crear un esquema o un diagrama. Para esta tarea hay una herramienta muy sencilla como es Skitch. Recientemente, los desarrolladores de Evernote han adquirido esta aplicación para incluirla como parte integrante de Evernote, lo que sin duda paliará la actual carencia de la aplicación, pero de momento Skitch es una aplicación independiente que permite realizar anotaciones o realizar dibujos sobre una imagen existente y posteriormente almacenar el resultado final en Evernote. En caso de que se necesite realizar esquemas o diagramas complejos, se pueden usar aplicaciones como Note Everyting, que es un completo bloc de notas offline, o Smart Diagram, que permite crear mapas mentales y diagramas de flujo de una forma sencilla.

La tercera opción que puedo necesitar al leer un artículo desde Google Reader es la de querer guardar la dirección del enlace hacia ese artículo. Ojo, porque en esta ocasión no quiero guardar el contenido del artículo, sino la dirección del enlace hacia el artículo dentro del blog. Esta diferencia radica en que en ocasiones necesito trabajar con el texto, mientras que en otras ocasiones simplemente deseo almacenar la dirección del artículo por si alguna otra vez necesito recordar su contenido. Para almacenar la dirección utilizo dos herramientas muy importantes en mi trabajo diario. La primera de ellas es URLy, que me permite trabajar con direcciones cortas. No es lo mismo escribir en un correo la dirección https://market.android.com/details?id=com.mndroid.apps.urly&feature=order_history que escribir http://kcy.me/4q53 y eso es lo que hace precisamente URLy, acortar las direcciones para que puedan ser manejadas con comodidad. Luego, una vez que ya he acotado la dirección que me interesa guardar, la almacenaré en Andricious que se encargará de etiquetar la dirección y guardarla en mi cuenta de Delicious, el servicio de marcadores sociales (favoritos, si deseas utilizar la terminología de Windows) más extendido de la Red.

Y para acabar con las acciones que suelo realizar dentro de Google Reader, la más social de todas ellas es la de compartir con otras personas aquellos artículos que considero de interés para ellos, bien sea porque sé que están trabajando en los mismos temas que yo o porque sé que ciertas personas están interesadas en el tema que trata el artículo. Aquí hay todo un abanico de posibilidades de compartición que van desde Twitter hasta Google Plus como última incorporación. La oferta en muy amplia, pero desde su aparición, mi favorita es Google Plus ya que permite crear grupos de personas, según sus intereses, y entregar a cada grupo (en realidad se denominan círculos) lo que a sus componentes les interesa, pudiendo compartimentar las conversaciones de forma temática. Las posibilidades que Google Plus ofrece van mucho más allá de lo que ofrecen otras redes sociales como Facebook y tiene un enorme potencial de uso tanto en terrenos profesionales como educativos gracias a su versatilidad de configuración y a su alto grado de compartimentación de las comunicaciones.

Google Plus para Android

Saliendo del terreno de la información que me llega a partir de mis fuentes diarias, hay otra documentación que debo manejar. Puede llegar en un correo electrónico, un documento que copio desde el ordenador de un cliente o un texto que genero don el propio editor del móvil. Según el tipo de documento lo almacenaré en Google Docs, si en un texto, una hoja de cálculo o una presentación, por ejemplo. Pero si es un archivo que contiene varios documentos o programas, para lo que Google Docs no es el lugar adecuado, utilizaré Dropbox como almacén en la nube. Hay otros discos virtuales que ofrecen mayor cantidad de espacio o que se están poniendo más de moda que Drobox últiamente, pero tal vez por ser de los pioneros y por disponer de una aplicación nativa para todas las plataformas imaginables, Dropbox es el servicio de almacenamiento más extendido y el preferido por mi.

Ahora es el momento de hablar de comunicaciones. La más básica y elemental que se puede realizar con un móvil es la de hablar con otras personas vía llamada telefónica, pero que conste que yo al menos, gracias a disponer de conexión a Internet en el móvil, cada día uso menos. Llamar a una persona implica molestarla con un corte en su actividad. Por contra, un mensaje puntual y directo a tu terminal me permite hacer un comentario o una pregunta que con un simple vistazo por parte del destinatario sirve para cumplir con su cometido sin distracciones. Un SMS sería una opción válida, pero tiene un coste irracional y desorbitado, que puede ser evitado con el uso de Google Talk que ofrece además, funciones adicionales como es el caso de la comunicación por voz o el chat y que me permite, usando el sistema visual de estado del usuario, saber si éste está disponible o no para hablar. Luego hay otro tipo de aplicaciones perfectas para comunicaciones como es WhatsApp, que permite establecer una conversación de chat teniendo como particularidad el que los contactos no están agrupados por cuenta en Google, como en el caso de Google Talk, sino por el número de su teléfono móvil, lo que amplía el número de interlocutores.

Un papel muy importante en mis comunicaciones lo juegan Twitter y Google Plus. El primero no sólo es un medio de comunicación directa con personas de mi mismo grupo de interés, sino que se comporta como una fuente de información en tiempo real, no sólo de lo que sucede en situaciones límite como puedan se catástrofes naturales, sino de situaciones de actualidad ante un atasco o una manifestación que corte ciertas calles. En este caso actuaría como un sistema de alertas de tráfico, pero mucho más efectivo debido a su inmediatez. Pero si en Twitter me comunico con personas de mis mismos intereses, es lógico pensar que ellos harán igual que yo a la hora de leer sus fuentes de información y compartirán en Twitter aquello que consideran relevante. Y no sólo en Twitter, sino que igualmente lo harán en Google Plus y por lo tanto ambos entornos se convierten en centro de reunión para captura de información y discusión de temas de interés.

Y por último llegamos al apartado relacionado con la planificación de las tareas y su distribución a lo largo del tiempo destinado a un proyecto, así como de las gestión de los recursos destinados al proyecto. Desde el principio del artículo no hago sino esbozar una metodología de trabajo que se engloba dentro del método GTD (Getting Things Done), elaborado por David Allen y presentado en el libro “Organízate con eficacia“. El libro está lamentablemente agotado, pero si dedicas un rato a buscar por la Red, encontrarás alguna versión en PDF que te será sin lugar a dudas de gran ayuda.

El método GTD se basa en la elaboración de tareas específicas para cada apartado de tu proyecto y para las que debes establecer un nivel de prioridad basado en su relevancia, su nivel de gratitud y el tiempo de ejecución. Básicamente consiste en quitarte de encima cuanto antes aquello que te resulta más ingrato de realizar o aquella tarea cuya ejecución dura un tiempo tan corto que no merece la pena pensar para cuándo dejarla. Se hace de inmediato y una cosa menos que hacer. El grueso del tiempo de dedica para realizar las tareas concienzudas y que requieren mayor concentración. Para gestionar todo esto, se necesitan un buen planificador de tiempo y tareas, como puede ser Google Calendar. No sólo es posible planificar las tareas pendientes y las citas con otras personas, sino que dispondremos de un completo sistema de alertas que nos pueden avisar del momento de inicio de una tarea o que estamos cerca del plazo de finalización, así como del momento de inicio de una reunión o de cuándo es el momento de dejarlo todo para descansar. La aplicación nativa de Google Calendar no me gusta demasiado porque es excesivamente simple, por ello la he sustituido por Jorte que es mucho más vistosa y de paso añade ciertas funciones que la aplicación nativa de Google no ofrece.

Digamos que Google Calendar es la herramienta mínima por defecto, pero hay otras herramientas más especializadas en la gestión de tareas mediante el método GTD, como puede ser Tickler GTD. Se trata de una aplicación Open Source en fase de desarrollo que pretende ofrecer una ayuda a la planificación de tareas. Por último, una aplicación muy interesante y que dispone de la gran ventaja de integrarse a la perfección con Google Calendar. Se trata de Remember the Milk que es un completo sistema de gestión de tareas multiusuario con alertas.

Remember the Milk para Android

La verdad es que aún se podría hablar durante mucho tiempo sobre herramientas interesantes, pero el artículo se haría demasiado denso como para formar parte de un post en un blog. Creo que es el momento de que cada cuál investigue qué herramientas son más adecuadas a su forma de trabajar y, tal vez, que nos deje en los comentarios su experiencia para que se enriquezcan los lectores y yo mismo.

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