La tecnología como medio de paliar la crisisPublicado por Fernando Bueno el 21 junio, 2010 |
Esto es indudable. Algunos piensan que invirtiendo en tecnología, ahorran puestos de trabajo. Lo que hacen 10 empleados, quizá puede hacerlo una máquina controlada por un único empleado. Este razonamiento y la ayuda del gobierno a los empresarios para que con sólo decir que van mal las cifras de facturación se pueda poner en la calle a unos cuantos empleados, puede favorecer que mejore la situación de algunos. Otros, en cambio, pueden invertir en tecnología, precisamente por lo contrario. Con una mejor adaptación a los tiempos actuales en materia tecnológica, se será más competitivo y por tanto será más fácil mejorar la productividad.
Pero ahora viene la visión del que no es capaz de ver más allá de sus propias narices y la única forma que se le ocurre para paliar los problemas económicos de una nación, es sangrar a sus ciudadanos. A las medidas ya por todos conocidas y sobradamamente comentadas en medios de comunicación, se le unen, a la chita callando, un buen montón de medidas tecnológicas y cambios de legislación, encaminadas a continuar sangrando al ciudadano y engordar las arcas del estado. Me explico.

En estos días se acaban de hacer públicas las modificaciones en el código de la circulación y todas ellas van encaminadas hacia una mejora de la recaudación. Mayores inversiones en tecnología punta para una mayor implantación de radares que cacen al conductor que circule sobrepasando los límites de seguridad. Ya hace tiempo que se eliminó la necesidad de mantener un margen de cautela, antes de multar, para prevenir posibles errores de precisión en los marcadores de velocidad de los vehículos y en los detectores de la DGT. Este margen antes era del 10%, lo que significaba que si el límite era de 100 Km/hora, hasta lo 110 Km/hora no eras multado. En cambio, ahora es posible ser sancionado por exceder un km/hora el límite marcado. Los argumentos de las autoridades son tajantes: Si se excede el límite de velocidad, se comente una infracción que será sancionada. Bien, pero ¿quién certifica la precisión del velocímetro de los vehículos? ¿Tal vez la DGT? ¿Tal vez la ITV? ¿Tal vez los ayuntamientos? ¿El fabricante del vehículo, tal vez? Pero cuando transmites esta pregunta a las autoridades, recibes la callada por respuesta.
Pero como aquí estamos para hablar de tecnología, veamos como incrementando ésta se puede recaudar más y mejor. ¿Alguien sabe cuánto cuesta un radar de los que pueblan nuestras carreteras? ¿Y cuántas fotos es capaz de realizar al cabo de un día ese radar? ¿Tal vez las suficientes como para amortizar en pocas semanas el gasto que supone su adquisición, instalación y mantenimiento? Seguro que sí, o de lo contrario, España no sería el país con más radares de Europa por Km de carretera. Y claro, el ciudadano ya empieza a pensar que tanta tecnología, tal vez no vaya encaminada a mejorar nuestra seguridad, sino que empieza a notarse un cierto tufillo a afán recaudatorio y más, cuando las inversiones en tecnología para mejorar la gestión del cobro de sanciones son adoptadas con más premura y eficacia que las realizadas para la eliminación de tramos negros, por ejemplo. Porque ¿quién no lleva años viendo esa señal que dice “tramo de concentración de accidentes”? ¿Y alguien ha visto obras en ese tramo para evitar que siga siendo un tramo de concentración de accidentes? Pero ¿a que sí ves, sistemáticamente, a un coche de la Guardia Civil, con su cinemómetro de última generación, apostado en un lugar poco visible en una zona donde hay una incomprensible limitación de velocidad? Si la misión de esos agentes fuera prevenir accidentes, estarían bien visibles justo antes de la señal de limitación de velocidad, pero colocándose en una zona oculta, está claro que la consigna que siguen es la pillar in fraganti al conductor que pase por allí y sangrarle un poco o un mucho para mejorar la maltrecha economía del estado.
Y como la sabiduría popular tiene muy claro que más vale pájaro en mano que ciento volando, ahora nuestras autoridades piensan que es preferible cobrarle en el acto al conductor el 50% de la sanción. Evitando, eso sí, la posibilidad de recurso, porque más vale pillar 100 euros en el momento y sin posibilidad de recurso, que tener que dar explicaciones de porqué se multó a ese motorista lleno de barro que salía de circular por caminos embarrados y al que se le había emborronado la matrícula, eso sí, justo el día que entraban en vigor las nuevas modificaciones del código de la circulación que incluían como sancionable el llevar ilegible la matrícula ¿Y cual es el sentido de incluir esta modificación en el código? Muy simple. Si la matrícula no es legible, el radar no te puede identificar y se pierde la posibilidad de sangrarte con una sanción ¿Ves como todo está conectado? Todo tiene un sentido y nada se deja al libre albedrío.
Podría estar hablando mucho más tiempo de como la tecnología mejora la productividad, pero como ves, nuestros gobernantes son especialistas en eso y ellos ya nos lo explican sobradamente. Si crees que nada de lo que digo es cierto, puedes ver el vídeo promocional de la DGT sobre la reforma de la ley de tráfico y verás que todas las novedades hablan de multa, multas, multas y mejor recaudación.
Ahora me queda esperar a que llegue el período de vacaciones de verano y ver cómo la DGT lanza una nueva campaña para la mejora de la seguridad en la carretera, que seguramente consistirá en incrementar la vigilancia por parte de la Guardia Civil, lo que se traducirá en más multas, en aumentar el número de radares, lo que se traducirá en más multas, en aumentar los controles de alcoholemia, esto lo veo bien, pero se traducirá en más multas y, por descontado, en mejorar la gestión de cobro de multas. Muchas gracias, señores gobernantes, porque gracias a estas medidas los ciudadanos nos sentimos mucho más seguros en la carretera y somos conscientes de que con ellas, contribuimos a paliar la crisis.











