¿Existe realmente la web semántica?Publicado por Fernando Bueno el 25 Junio, 2009 |
Constantemente se está oyendo hablar de la web semántica. Cada poco tiempo salta a los medios especializados (que por lo general no es la prensa en papel) la noticia de que tal o cual empresa lanza a la Red sus servicios semánticos. Cuando analizas el servicio en cuestión, te das cuenta de que sólo es un leve escarceo para aproximar la web al lenguaje natural de las personas. De las personas que hablan y se expresan en inglés, naturalmente, porque para el resto ni tan siquiera se puede hablar de tímido escarceo.
Algo que se presta a confusión, y de lo que ya he hablado en otras ocasiones es que la terminología usada en medios técnicos a la hora de denominar las distintas etapas por las que ha pasado la web, hace que los usuario no avanzados se introduzcan en un mar de dudas. El término web 3.0 no es sinónimo de web semántica, simplemente denomina a la tercera década de la web de la misma forma que se hace con las versiones del software. Pero esta confusión viene provocada por la coincidencia que se produjo en la segunda década y la revolución que supuso la web social, ya que ambos acontecimientos se produjeron de forma más o menos simultánea en el tiempo. En cambio, la web semántica lleva gestándose ya desde tiempo antes a la tercera década de la web.
Pero a estas alturas, aún cabe preguntarse si existe realmente la web semántica. Sin entrar en los entresijos del desarrollo de la web, como pueda ser el hecho de que se usen ciertos algoritmos de búsqueda más acordes a la interpretación del significado de la frase de búsqueda, frente a otros que se puedan limitar a buscar palabras clave; lo cierto es que una web semántica debe tender a ofrecer resultados de búsqueda a partir de la interpretación de la frase que yo use, por supuesto en mi idioma, para decirle al buscador que encuentre lo que busco. Y esto, a fecha de hoy es una mera utopía, al menos en los grandes buscadores. Hagamos una prueba. Vamos a decirle a Google, a Bing y a Yahoo que “queremos saber qué películas de acción hay en los cines de Salamanca” y veamos lo que sucede.
La primera prueba la realizamos en Bing. Y sí, nos muestra resultados relacionados con las películas, otros resultados tienen relación con el cine, pero entre los primeros 20 resultados, sobre películas de acción en Salamanca no hay nada de nada. Pasemos ahora a Google. En primer lugar, aparece la película Terminator Salvation, que suponemos se estará proyectando en Salamanca, ya que tras revisar la web sugerida, de Salamanca no habla. El resto de resultados tienen que ver con las películas, con acción, con cines y con Salamanca, pero todo ello por separado. Veamos ahora qué nos ofrece Yahoo. En este buscador, los resultados entregados son aún más disparatados que en los otros tres. Nada de lo ofrecido en las primeras pantallas de resultados tiene que ver con Salamanca. Los resultados que tienen que ver con el cine, no contemplan las películas de acción y he recibido buenos resultados sobre bares de copas y agenda de ocio.
Mi conclusión como usuario de los buscadores, es que de entre los buscadores generalistas y que son usados por el gran público, no hay nada de inteligencia semántica por ningún lado. Hay otros buscadores, como pueda ser Wolfram Alpha que ofrecen resultados con una cierta capacidad de asociar significados, pero nuevamente es el inglés el idioma que predomina entre sus habilidades lingüísticas. Además de buscadores, hay algunas herramientas más o menos especializadas para ciertos usuarios avanzados que aproximan al usuario hacia una interpretación del contexto en el que se mueve éste. Herramientas como Zemanta, para bloggers o el interesante y novedoso complemento para Firefox Ubiquity, vienen a ayudar al usuario a trabajar con la web de una forma mucho más humana, aunque siguen sin ser herramientas par el gran público.
En definitiva. El camino hacia la humanización de la web aún está sin asfaltar, aunque las bases ya están sentadas y el futuro a corto plazo se nos antoja ciertamente interesante.















