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Publicado por Fernando Bueno el 31 agosto, 2011
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En múltiples ocasiones he hablado sobre herramientas pensadas para mejorar la productividad personal y, como es lógico, estas herramientas son en su mayoría multiplataforma ya que no siempre trabajamos en un único lugar y no siempre queremos usarlas en un ordenador. En ocasiones las usaremos en el móvil, en un tablet, en un netbook o hasta en el coche. Aquí es cuando entra en juego Android. Un sistema operativo para teléfonos móviles de la categoría denominada smartphone y que permite correr aplicaciones que interactúan con la web, haciendo que ésta funcione como un contenedor de la información, como un distribuidor de comunicaciones o como un sencillo, pero eficiente, conversor de formatos. Para que todo este conglomerado se convierta en una herramienta global de productividad, es necesario escoger muy bien las aplicaciones a utilizar para que éstas se integren sin interferencias entre ellas.

En este artículo pretendo exponer cuáles son las herramientas que yo utilizo y que, por tanto, son, a mi juicio, las más adecuadas para mi forma de trabajar. Por descontado que hay otras aplicaciones, tal vez superiores en prestaciones, pero que por su complejidad al disponer de excesivas funciones o por no integrarse completamente en todos mis entornos de trabajo, las he descartado a la hora de usarlas. Esto no significa que no vayan a ser las aplicaciones adecuadas para otras personas por lo que cada uno deberá adoptar las que considere más oportunas.
Mi trabajo diario se basa en adquirir una información que me permita estar al corriente de noticias, técnicas, productos, etc. Esta información debo procesarla, catalogarla, almacenarla y compartirla. Junto a esto, buena parte de mi trabajo consiste en comunicarme con otras personas, en especial para resolver dudas puntuales que puedan afectar a proyectos en ejecución. Por último, todo mi trabajo debo planificarlo, asignando tareas y recursos, y necesito conocer al instante mi situación dentro del proyecto para poder determinar qué acciones realizar en cada momento.
Para todo esto cuento con una poderosa herramienta que permite gestionar mi productividad en cualquier lugar, mi móvil Android, y a continuación te explico en detalle cada una de las aplciaciones. Eso sí, para no hacer demasiado exhaustivo el artículo, ya que este tema contiene materia como para un libro denso, daré una pequeña descripción de cada aplicación sin entrar en los detalles de su funcionamiento.
En la descripción de mis tareas diarias, dije que lo primero que hacía era adquirir información. Mis fuentes de información diaria se basan en la lectura de una serie de blog bien seleccionados por su temática y que, haciendo uso de la consigna de la web 2.0, hacen que lleguen sus contenidos puntualmente a mi a través de mi suscripción a los feed. La aplicación que utilizo para leer las noticias que se van actualizando, es Google Reader. Me he decantado por usar esta aplicación por su sencillez, tal vez algo parca desde el punto de vista estético, pero precisamente eso es lo que evita que se distorsione mi atención a la hora de leer los contenidos.

Una vez que he leído un artículo, puedo encontrarme ante varias necesidades. Una de ellas será la de leer el texto con más calma para analizar algún apartado que considere importante. Si esa lectura pausada la realizaré en breve, puedo hacer que llegue ese artículo directamente al navegador la próxima vez que lo abra en casa. Mi aliado para esta acción será Android2cloud (ahora se denomina simplemente 2cloud, usando el nombre completo sólo para la versión “con donación”, aunque ambas son idénticas). Cuando me encuentre ante un texto que deseo leer más tarde en el navegador de casa, seleccionaré la opción de compartir y a continuación se me mostrarán las diferentes aplicaciones con las que puedo compartir mi contenido. Escogeré 2cloud y la próxima vez que abra el navegador en casa, se me abrirá automáticamente la web que acabo de compartir. Por supuesto que el navegador que uso en mis ordenadores es Google Chrome, pero ojo. Google Chrome no es la panacea de los navegadores, así que no descartes Mozilla Firefox como navegador puntual alternativo a Chrome.
Puede suceder que este artículo que estoy leyendo en Google Reader sea importante como para guardarlo. En una oficina del siglo pasado, imprimirían la página y la guardarían en un archivador como referencia para ocasiones posteriores. Hoy, en pleno siglo XXI y con Android como herramienta, me limitaré a pulsar en el botó de compartir de Google Reader y seleccionar Evernote como contenedor de información. Evernote no sólo me permite almacenar información, sino que además puedo catalogarla con precisión gracias a contar con un sistema de carpetas y etiquetas. Y es que en realidad, Evernote no es más que un bloc de notas, pero muy sofisticado, porque incluso me permite compartir esas notas con otras personas. Por descontado que esta no es la única forma de almacenar información en Evernote, pudiendo crear notas de texto desde el propio editor, guardando una fotografía desde la galería de imágenes o capturándola desde la cámara o creando una nota de voz desde el propio teléfono.
Una carencia que a día de hoy tiene Evernote, es la de poder tomar notas a mano alzada, la de realizar anotaciones sobre una imagen o una fotografía o la de poder crear un esquema o un diagrama. Para esta tarea hay una herramienta muy sencilla como es Skitch. Recientemente, los desarrolladores de Evernote han adquirido esta aplicación para incluirla como parte integrante de Evernote, lo que sin duda paliará la actual carencia de la aplicación, pero de momento Skitch es una aplicación independiente que permite realizar anotaciones o realizar dibujos sobre una imagen existente y posteriormente almacenar el resultado final en Evernote. En caso de que se necesite realizar esquemas o diagramas complejos, se pueden usar aplicaciones como Note Everyting, que es un completo bloc de notas offline, o Smart Diagram, que permite crear mapas mentales y diagramas de flujo de una forma sencilla.
La tercera opción que puedo necesitar al leer un artículo desde Google Reader es la de querer guardar la dirección del enlace hacia ese artículo. Ojo, porque en esta ocasión no quiero guardar el contenido del artículo, sino la dirección del enlace hacia el artículo dentro del blog. Esta diferencia radica en que en ocasiones necesito trabajar con el texto, mientras que en otras ocasiones simplemente deseo almacenar la dirección del artículo por si alguna otra vez necesito recordar su contenido. Para almacenar la dirección utilizo dos herramientas muy importantes en mi trabajo diario. La primera de ellas es URLy, que me permite trabajar con direcciones cortas. No es lo mismo escribir en un correo la dirección https://market.android.com/details?id=com.mndroid.apps.urly&feature=order_history que escribir http://kcy.me/4q53 y eso es lo que hace precisamente URLy, acortar las direcciones para que puedan ser manejadas con comodidad. Luego, una vez que ya he acotado la dirección que me interesa guardar, la almacenaré en Andricious que se encargará de etiquetar la dirección y guardarla en mi cuenta de Delicious, el servicio de marcadores sociales (favoritos, si deseas utilizar la terminología de Windows) más extendido de la Red.
Y para acabar con las acciones que suelo realizar dentro de Google Reader, la más social de todas ellas es la de compartir con otras personas aquellos artículos que considero de interés para ellos, bien sea porque sé que están trabajando en los mismos temas que yo o porque sé que ciertas personas están interesadas en el tema que trata el artículo. Aquí hay todo un abanico de posibilidades de compartición que van desde Twitter hasta Google Plus como última incorporación. La oferta en muy amplia, pero desde su aparición, mi favorita es Google Plus ya que permite crear grupos de personas, según sus intereses, y entregar a cada grupo (en realidad se denominan círculos) lo que a sus componentes les interesa, pudiendo compartimentar las conversaciones de forma temática. Las posibilidades que Google Plus ofrece van mucho más allá de lo que ofrecen otras redes sociales como Facebook y tiene un enorme potencial de uso tanto en terrenos profesionales como educativos gracias a su versatilidad de configuración y a su alto grado de compartimentación de las comunicaciones.

Saliendo del terreno de la información que me llega a partir de mis fuentes diarias, hay otra documentación que debo manejar. Puede llegar en un correo electrónico, un documento que copio desde el ordenador de un cliente o un texto que genero don el propio editor del móvil. Según el tipo de documento lo almacenaré en Google Docs, si en un texto, una hoja de cálculo o una presentación, por ejemplo. Pero si es un archivo que contiene varios documentos o programas, para lo que Google Docs no es el lugar adecuado, utilizaré Dropbox como almacén en la nube. Hay otros discos virtuales que ofrecen mayor cantidad de espacio o que se están poniendo más de moda que Drobox últiamente, pero tal vez por ser de los pioneros y por disponer de una aplicación nativa para todas las plataformas imaginables, Dropbox es el servicio de almacenamiento más extendido y el preferido por mi.
Ahora es el momento de hablar de comunicaciones. La más básica y elemental que se puede realizar con un móvil es la de hablar con otras personas vía llamada telefónica, pero que conste que yo al menos, gracias a disponer de conexión a Internet en el móvil, cada día uso menos. Llamar a una persona implica molestarla con un corte en su actividad. Por contra, un mensaje puntual y directo a tu terminal me permite hacer un comentario o una pregunta que con un simple vistazo por parte del destinatario sirve para cumplir con su cometido sin distracciones. Un SMS sería una opción válida, pero tiene un coste irracional y desorbitado, que puede ser evitado con el uso de Google Talk que ofrece además, funciones adicionales como es el caso de la comunicación por voz o el chat y que me permite, usando el sistema visual de estado del usuario, saber si éste está disponible o no para hablar. Luego hay otro tipo de aplicaciones perfectas para comunicaciones como es WhatsApp, que permite establecer una conversación de chat teniendo como particularidad el que los contactos no están agrupados por cuenta en Google, como en el caso de Google Talk, sino por el número de su teléfono móvil, lo que amplía el número de interlocutores.
Un papel muy importante en mis comunicaciones lo juegan Twitter y Google Plus. El primero no sólo es un medio de comunicación directa con personas de mi mismo grupo de interés, sino que se comporta como una fuente de información en tiempo real, no sólo de lo que sucede en situaciones límite como puedan se catástrofes naturales, sino de situaciones de actualidad ante un atasco o una manifestación que corte ciertas calles. En este caso actuaría como un sistema de alertas de tráfico, pero mucho más efectivo debido a su inmediatez. Pero si en Twitter me comunico con personas de mis mismos intereses, es lógico pensar que ellos harán igual que yo a la hora de leer sus fuentes de información y compartirán en Twitter aquello que consideran relevante. Y no sólo en Twitter, sino que igualmente lo harán en Google Plus y por lo tanto ambos entornos se convierten en centro de reunión para captura de información y discusión de temas de interés.
Y por último llegamos al apartado relacionado con la planificación de las tareas y su distribución a lo largo del tiempo destinado a un proyecto, así como de las gestión de los recursos destinados al proyecto. Desde el principio del artículo no hago sino esbozar una metodología de trabajo que se engloba dentro del método GTD (Getting Things Done), elaborado por David Allen y presentado en el libro “Organízate con eficacia“. El libro está lamentablemente agotado, pero si dedicas un rato a buscar por la Red, encontrarás alguna versión en PDF que te será sin lugar a dudas de gran ayuda.
El método GTD se basa en la elaboración de tareas específicas para cada apartado de tu proyecto y para las que debes establecer un nivel de prioridad basado en su relevancia, su nivel de gratitud y el tiempo de ejecución. Básicamente consiste en quitarte de encima cuanto antes aquello que te resulta más ingrato de realizar o aquella tarea cuya ejecución dura un tiempo tan corto que no merece la pena pensar para cuándo dejarla. Se hace de inmediato y una cosa menos que hacer. El grueso del tiempo de dedica para realizar las tareas concienzudas y que requieren mayor concentración. Para gestionar todo esto, se necesitan un buen planificador de tiempo y tareas, como puede ser Google Calendar. No sólo es posible planificar las tareas pendientes y las citas con otras personas, sino que dispondremos de un completo sistema de alertas que nos pueden avisar del momento de inicio de una tarea o que estamos cerca del plazo de finalización, así como del momento de inicio de una reunión o de cuándo es el momento de dejarlo todo para descansar. La aplicación nativa de Google Calendar no me gusta demasiado porque es excesivamente simple, por ello la he sustituido por Jorte que es mucho más vistosa y de paso añade ciertas funciones que la aplicación nativa de Google no ofrece.
Digamos que Google Calendar es la herramienta mínima por defecto, pero hay otras herramientas más especializadas en la gestión de tareas mediante el método GTD, como puede ser Tickler GTD. Se trata de una aplicación Open Source en fase de desarrollo que pretende ofrecer una ayuda a la planificación de tareas. Por último, una aplicación muy interesante y que dispone de la gran ventaja de integrarse a la perfección con Google Calendar. Se trata de Remember the Milk que es un completo sistema de gestión de tareas multiusuario con alertas.

La verdad es que aún se podría hablar durante mucho tiempo sobre herramientas interesantes, pero el artículo se haría demasiado denso como para formar parte de un post en un blog. Creo que es el momento de que cada cuál investigue qué herramientas son más adecuadas a su forma de trabajar y, tal vez, que nos deje en los comentarios su experiencia para que se enriquezcan los lectores y yo mismo.
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