Favorecer a los comerciantes ¿es penalizar a los consumidores?

Publicado por Fernando Bueno el 28 enero, 2008

Recientemente he oído que el gobierno francés ha impuesto un sanción a Amazon por realizar descuentos superiores al 5% en la venta de libros. La cuestión es que Amazon no cobra los gastos de envío y en Francia ese ahorro se suma al descuento, con lo que supera ese 5%. Aquí en España la situación es similar, salvo que el ahorro de los gastos en envío no se considera parte del descuento, así como los vales regalo que las grandes superficies te ofrece con la compra de libros, en especial los de texto.

La obligatoriedad de no sobrepasar el 5% en el descuento de los libros, se basa en la necesidad de proteger al pequeño librero frente a las grandes superficies, que a mayores volúmenes de compra, pueden ofrecer mayores descuentos a igualdad de beneficios. En cambio, el pequeño librero que vende lo libros con cuentagotas no puede soportar el empuje de las grandes superficies y de ahí que los gobiernos impongan medidas que garanticen la uniformidad de los precios. Llegados a este punto, se me plantea una duda: ¿Se protege de igual manera al sector de los comercios de ropa o al de los vendedores de accesorios del automóvil o al de los charcuteros? Yo creo que no, porque al comprar una lata de aceite, mucho más barata de por sí en unos grandes almacenes que en la tienda de la esquina, los primeros me cambian, además, el aceite gratis, lo que supone un gran ahorro. Regulemos pues esta actividad comercial para favorecer el gremio de los comerciantes de accesorios ¿no te parece? Pero si regulamos este sector, ¿por qué no regular, ya de paso, todos los sectores donde haya pequeños comerciantes? Ridículo ¿verdad?

la cuestión radica en que cada vez que se favorece al sector del comercio, se está penalizando al consumidor. Yo, comocomerciante, quiero el estado me garantice mi cuota  de mercado. Que mantenga los precios regulados para que yo pueda ganar mucho dinero y además que no haya intrusismo en mi parcela para que nadie me toque mi negocio. Buenos, pues démosle la vuelta: Yo como consumidor, quiero poder comprar a los mejores precios, de la forma que menos tiempo me ocupe y en el momento que más cómodo me resulte. Cuando valore el servicio que me ofrece el pequeño comercio especializado, sabré que tendré que pagar ese valor añadido, pero cuando quiera un producto de estantería para llevarlo directo a mi casa, compraré en función de mi comodidad y del precio.

Hasta aquí tenemos dos mundos enfrentados y según de qué lado estés verás las cosas de una forma u otra, pero si algo aprendí viendo películas de StarTreck es eso que decía el señor Spock sobre que el beneficio de la mayoría debe prevalecer sobre los interese individuales y ahora mi pregunta es al siguiente: ¿Que hay más, comerciantes o consumidores? De la respuesta a esta pregunta se deduce mi postura sobre el tema, pero comprendo que no es algo tan sencillo como liberalizar precios y horarios y ya está. Entre medias hay en juego trabajadores con derechos, suministradores, empresas de servicios y un montón de gente relacionada que puede verse perjudicada por decisiones tomadas ala ligera, pero ahí es donde creo que hay que comenzar a exigir soluciones a los responsables políticos, ya que para eso es para lo que están en sus cargos.

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