De la kedada al Twittmad. Al final todo es moderneo endogámico

Publicado por Fernando Bueno el 6 febrero, 2008

Ayer fue el famoso supermartes y hoy que ya es miércoles para muchos, sigo sin saber por qué fue “super” fuera del entorno de aquellos para quienes el martes fue un día especial. Yo me levanté de la cama, me fui a trabajar igual que lo hice el lunes, soporté a un montón de gente, lo pasé bien con otros, charlé de cosas agradables y huí de las que no lo eran y al final del día acabé tan cansado como cualquier otro o incluso más, o menos, quien sabe. Si la señora Clinton ganó a Obama o si Obama Ganó a señora Clinton, ni me va ni me viene, aunque ello tenga repercusión, tarde o temprano, en todo aquello que me rodea. Tampoco es cosa de mi incumbencia lo que salga de Microhoo, la fagocitación de Yahoo por parte de Microsoft. Son temas que a mi, como mortal común donde los haya y como simple y mero observador del mundo, no me afectan.

El caso es que anoche, más por tomar una cerveza que por asistir a una reunión de lo más “granao” de la microblogosfera, me pasé por el Twittmad. Inicialmente era una reunión que organizaban unas gentes para charlar y verse tras su caída en España desde su Argentina natal. Estas personas usaban Twitter como medio de comunicación entre ellas y con el tiempo, la reunión se ha ido convirtiendo en un encuentro, ciertamente numeroso, de usuarios de Twitter de Madrid y que ya se hace extensible a usuarios de Sevilla y Barcelona.

El sentido que pudiera tener esta reunión para mi, es el de poder intercambiar opiniones sobre los usos, más de tipo profesional que lúdico, de Twitter. Al estar rodeado de personas que lo usan con frecuencia, podría ser fácil encontrar opiniones facultadas con las que contrastar mis deducciones e experiencias. En cambio me encuentro que entre el Twittmad y las kedadas de quinceañeros coincidentes en un chat, no hay más diferencia que el lugar, mucho más pijo y con un sablazo de mayor envergadura en el caso del Twittmad.

Para empezar, me encontré con un ambiente en el que charlar era imposible por el nivel de ruido tan elevado que había. Ya de entrada me molesta tener que subir el volumen de mi voz hasta tener que forzarla para poder mantener un conversación. Por otro lado, uno ya se está haciendo de pueblo y se está acostumbrando a los precios de pueblo y pagar 4 euros por una cerveza a la que ni siquiera acompañan unos panchitos, se me hace un tanto excesivo y por último, entablar conversación con tanto analista de la fusión entre Microsoft y Yahoo y tanto superespecialista en política económica exterior de los EEUU, se me hizo ciertamente cuesta arriba. Salvo excepciones, los grupos de conversación dentro de la reunión eran inconexos entre sí, aunque monotemáticos. Todo el mundo coincidía en lanzar miradas a su alrededor para detectar miradas hacia ellos. Era como una forma de engordar la autoestia y cuando alguien detectaba la presencia de algún blogger con mayor cuota de visitas que la propia, comenzaba un murmullo en el grupito que cerraba piña con su propia endogamia. Yo, que ni soy conocido ni soy blogger (escribir en un blog no me convierte en blogger) ni formo parte del moderneo ni tengo un Asus EEE o un iPhone y no tengo estética encasillable dentro de una tribu concreta; está claro que desentonaba más que los que amaban a Laura en una fiesta del PC. Salvo una agradable charla con un publicista con quien hablamos de lo divino y lo humano, que es a lo que iba, el resto no mereció la pena ni siquiera por la cerveza, que además de cara estaba tirada con las prisas típicas de Madrid.

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  1. 3 respuestas a “De la kedada al Twittmad. Al final todo es moderneo endogámico”

  2. Por Ignacio Segovia (1 comments) el 6 febrero, 2008 | Responder

    Navegando con Internet Explorer 6.0 desde Windows 2000

    Si el publicista al que te refieres soy yo te agradezco el comentario. Y comparto la opinión de que tuve una charla interesante contigo. A mis años me encanta seguir aprendiendo. Ya nos veremos por ahí. Un saludo. Nachose

  3. Por JRMora (13 comments) el 10 febrero, 2008 | Responder

    Navegando con Firefox 2.0.0.12 desde Windows XP

    Curioso, sensación parecida tuve en un sarao, que no diré, ya que no voy a muchos y me pueden pillar…sólo he ido a un par de ellos.
    Me remonto un poco más atrás de las quedadas de chat, a las reuniones de cebeistas y no había mucha diferencia.
    También parecía una convención con competición de equipos como única orden del día.
    Saludos

  4. Por Fernando Bueno (213 comments) el 10 febrero, 2008 | Responder

    Navegando con Firefox 2.0.0.12 desde Ubuntu 7.10

    Además es que resultaba gracioso el hecho de ver a la gente cómo miraba a su alrededor cuando pasabas a su lado por si acaso eras un blogger de pro.

    El caso es que en una de esas, llegó uno y comenzó un revuelo como si hubiera llegado una eminencia. Luego, leyendo la reseña “más oficial” del evento, imaginé que sería un tal Arturo Paniagua, del que se comenta en la página de Twittmad “que al final vino después de haber estado todo el día trabajando”. Supongo que quien escribió eso. lo dirá porque considera que los demás nos tocamos las pelotas durante todo el día, y el que hayamos aparecido en un bareto a las 10 de la noche, tiene menos mérito que si lo hace ese buen señor.

    El caso es que no. Que no le vi demasiada enjundia al Twittmad.

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