Experimentando un poco más con el wiimote y Compiz-FusionPublicado por Fernando Bueno el 19 febrero, 2008 |
En los dos post anteriores he contado un poco mi experiencia con el wiimote y el móvil para controlar una presentación realizada con Impress bajo Ubuntu, pero no todo va a ser trabajo y usos profesionales, así que ayer busqué entre mis conocidos que tuvieran hijos con una wii y que se diera la circunstancia de que los tuvieran castigados sin videojuegos. Al tercer intento, mi búsqueda tuvo éxito. La hija de una buena amiga tenía sus adolescentes hormonas a cien por hora y se había pasado tres pueblos, por lo que su madre (dura madre, diría yo) la había dejado sin videojuegos hasta el viernes, así que yo podré disfrutar del mando unos días para jugar con él y hacer algunas pruebas con Compiz-Fusion.
Viendo algunos vídeos en Youtube, se me ocurrió una tontería que puede ser muy efectista. El sistema convencional de funcionamiento del mando en la consola consiste en colocar la barra de sensores fija en el televisor, de forma que al mover el mando, se transmite la posición de éste con respecto a la de la barra de sensores y de esta forma el software ubica al jugador en la escena del juego. Pero ahora, se me ocurre pensar: ¿Y si lo que muevo es la barra de sensores y lo que dejo quieto es el wiimote?
Para hacer esta prueba lo que he hecho es instalar el nuevo plugin de Compiz-Fusion para el wiimote (si no sabes cómo se instalan los plugin de Compiz Fussion, lee este artículo). Una vez instalado, y usando el controlador de Linux para el wiimote, que ya tenía instalado de mis pruebas anteriores (si no sabes cómo se hace, lee este artículo), he programado el botón “izquierda” del mando para que responda a la secuencia Ctrl + Alt + botón izquierdo del ratón. A continuación, con un poco de cinta adhesiva dejo pulsado el botón del wiimote y muevo la barra de sensores. De entrada el resultado es espectacular, porque el movimiento del cubo de Compiz-Fusion es absolutamente real, mucho más que cuando lo movía con el mando. El segundo paso que he realizado, al igual que hacían en los vídeos que había visto, consiste en sujetar la barra de sensores a la visera de una gorra, para poder conseguir que la localización del punto de movimiento se sitúe justo sobre mis ojos. El resultado que se consigue es una sensación de que eres tú quien se mueve alrededor del cubo, con lo que aumenta el realismo y sospecho que esto dará pié a nuevas formas de juego, ya que con la potencia de OpenGL y la imaginación de la comunidad de desarrolladores Linux, el éxito está asegurado.
Otra prueba que tampoco me quería perder era la de prender fuego a la pantalla usando todo este montaje junto a un mechero, elemento imprescindible si quieres quemar algo que no sea un DVD. Para esta prueba he programado el botón “izquierda” de la wii para que responda a la secuencia de teclas Shift + Super + botón izquierdo del ratón. La tecla “Super”, por si no sabes cuál es, es esa que en los teclados para Windows tiene el logo de ese entorno gráfico dibujado, mientras en los teclados de los ordenadores con sistema operativo tiene un pingüino o el logo de tu distribución favorita. A continuación he activado el plugin “Paint fire on the screen” de Compiz-Fusion, se baja el nivel de la iluminación se enciende el mechero y… la pantalla comienza a mostrar llamaradas de fuego allá por donde me muevo. ¡Impresionante! ¡Espectacular! y terriblemente inútil, pero bonito. Es algo que no sirve para nada, si hablamos en términos de productividad, pero que puede dejar boquiabierto a cualquier niño que venga a casa y ofrecerle un rato de entretenimiento con él mismo como protagonista. Luego se le deja que juegue con la Wii de la forma convencional y esto nos garantizará un buen rato de charla agradable con unas buenas cervecitas junto a sus padres.
El caso es que el plato está servido. Unos cuantos conocimientos sobre el comportamiento del mando, un poco de investigación sobre lo que hay por la Red ya desarrollado y unos minutos para ponerlo en práctica, nos pueden ofrecer nuevas perspectivas para realizar presentaciones multimedia mucho más efectistas, así como elementos de distracción o futuros desarrollos en el terreno de los videojuegos o la realidad virtual.








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