Juegos tecnológicos para educación secundaria

Publicado por Fernando Bueno el 30 noviembre, 2009

Para la celebración de la semana de la ciencia de hace unas semanas, un colegio me encargó que diseñara una actividad en la que tuviera cabida la tecnología como centro motor de un juego lúdico y que implicara un aprendizaje de técnicas que habitualmente no tienen cabida en la enseñanza secundaria.

Por tratarse de un juego y a su vez de una actividad en la que se use la tecnología, se me ocurrió montar un juego de geocaching, pero introduciendo ciertos elementos novedosos, aderezados por eso que tanto gusta denominar como “nuevas tecnologías” (que a estas alturas de siglo, de nuevas no tienen nada).

El juego consistía en encontrar un tesoro escondido que se sería el premio del equipo ganador. Para poder llegar al tesoro era necesario recopilar una serie de pistas en el orden adecuado, con las que se iría componiendo las coordenadas del lugar exacto donde se encuentra el tesoro. Una vez compuestas las coordenadas, es necesario introducirlas en un GPS para que éste guíe al equipo hasta el lugar donde se encuentra el tesoro.

Para ir teniendo acceso a cada una de las cifras que componen las coordenadas, hay diversos retos. Unas se encuentran detrás de un código QR al que hay que llegar tras resolver un acertijo. Otras se encuentran en una web cuya dirección está oculta en un código QR que se recibe tras pasar con éxito una prueba de habilidad. Otras pistas vendrán dadas tras resolver un puzzle cuya imagen contiene la cifra buscada. Una vez resueltas todas las pistas, el equipo obtiene unas coordenadas del lugar donde se encuentra el tesoro, aunque eso sí, las pistas deben ser obtenidas en el orden adecuado o las coordenadas no indicarán el lugar correcto.

Para dar una cierta facilidad a los alumnos, antes de introducir las coordenadas en el GPS para que les guíe  hacia el tesoro, se permitía que las introdujeran en un ordenador con Google Earth y que pudieran verificar que efectivamente habían resuelto las pistas en el orden correcto, como así sucedió en la mayoría de los casos.

Pero resulta que los alumnos ahora se encuentran con otra dificultad típica de quienes usan el GPS como dispositivo de orientación en el campo. Cuando le decimos que nos lleve a un punto concreto, el GPS pretende llevarnos en línea recta y no siempre el camino posible está en la línea recta (hay que recordar que en el campo, eso que dicen los navegadores urbanos de “a 300 metros gire a la derecha”, no sirve de nada). En este sentido, los alumnos se encontraron con vallas, zanjas, puertas cerradas y otros obstáculos que tuvieron que salvar para llegar hasta el tesoro.

Al final del día, los chavales descubrieron, en un ambiente muy distendido, que la tecnología también sirve como elemento de ocio y no sólo para escuchar música o mandar SMS. Aprendieron a leer códigos QR con sus móviles y a instalar en ellos algo más que melodías. Aprendieron a crear códigos QR desde la web y que sus móviles pueden ser un buen recurso didáctico cuando se utilizan de forma racional. Aprendieron a usar un GPS y aprendieron ciertas nociones de orientación en terrenos abiertos así como la diferencia entre un navegador y un GPS. Y sobre todo, vieron el gran potencial didáctico que tiene el uso de la tecnología cuando se usa de una forma racional, sin prohibiciones en su uso y entendiendo que la naturalidad es la mejor forma de afrontar cualquier reto.

En la próxima edición usaremos un componente nuevo: La realidad aumentada, que nos permitirá introducir un elemento informativo al juego que aportará valor didáctico añadido, junto a nuevas posibilidades de experimentación en lo que sí son realmente “nuevas tecnologías”.

http://blog.fbueno.net/?p=746

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