Un paso más hacia el control total de la Red (o de nuestras vidas)Publicado por Fernando Bueno el 4 diciembre, 2009 |
No me cansaré de decirlo: Google me da mucho más miedo en cuestión monopolios que cualquiera de sus competidores, si es que los hay. Las estrategias de Microsoft por intentar acaparar clientes me parecen minucias comparadas con las que Google desarrolla para atrapar a los clientes de Microsoft y a todos los demás.
El lobo que se vestía con piel de cordero para conseguir capturar a los corderos que se comía era un simple aprendiz ante una multinacional que caza corderos al por mayor, sentado en su puesto estratégico y esperando que éstos entren por su propio pié en su redil. Y esto es lo que hace Google. Va lanzando pequeños señuelos que los usuarios vamos comiendo sin que nos cueste nada y Google espera paciente a que caigamos en sus redes, creándonos una dependencia irreversible.

El negocio de Google no consiste en regalarnos unos servicios de calidad. No nos equivoquemos. En el mundo de los negocios, nadie regala nada y los negocios en Internet no iban a ser menos. Google vive de un negocio que consiste en vender publicidad en Internet y a cambio necesita ser capaz de ofrecer a sus clientes una clientela objetiva y muy bien segmentada. ¿Esto como se consigue? Primero es necesario conocer muy bien a los potenciales clientes de sus clientes. Recordemos en este punto, que ni tú, que buscas en Internet a través del buscador de Google o yo, que almaceno mis documentos en sus servidores o quienes hacemos búsquedas de lugares en los mapas; somos clientes de Google. Los clientes de Google son las empresas que le contratan publicidad en las páginas que muestran a sus usuarios y aquí es donde hay que introducir el matiz diferenciador entre ser usuario de los servicios de Google y ser cliente de Google.
Los clientes de Google son quienes generan los ingresos a Google y sus usuarios somos de quienes recopilan una información que procesan cuidadosamente para ofrecérsela a sus clientes. Y no es que Google venda tus datos, incluso los personales, a sus clientes. Lo que sucede es que cuando haces una búsqueda de un hotel rural, Google sabe que a ti te gusta la tranquilidad del campo, sabe en qué fechas sueles ir a estos hoteles rurales y sabe a qué zonas te gusta ir. Luego, procesa esa información y cuando hagas una búsqueda en Google te aparecerá exactamente la publicidad que ellos esperan sea más de tu agrado y que tenga más posibilidades de ser la que se adapta a tus gustos y por tanto, la que más posibilidades tiene de ser elegida por ti a la hora de adquirir unos servicios hoteleros. ¿Y con esto quien gana? Pues en realidad ganamos todos o mejor dicho, con esto quedamos todos satisfechos. Nosotros hemos encontrado lo que buscábamos: Ese hotel rural que tanto ansiábamos. El hotelero gana un cliente que le deja interesantes beneficios y Google obtiene unos pingües ingresos por la publicidad vendida al hotelero, al tiempo que nos fideliza como usuarios y además le diremos a nuestros conocidos que ese hotel rural que tanto nos gustó, lo encontramos en Google.
Ahora bien. Google no vive sólo de la publicidad en su buscador. Cada vez que hacemos una búsqueda de un lugar en sus mapas conoce qué estamos buscando, pero si activamos en algún dispositivo móvil la función de Latitude denominada “mi ubicación”, además Google sabrá dónde estamos y tarde o temprano recibiremos publicidad exacta del establecimiento más cercano a nuestra localización que se ajuste a nuestros gustos y preferencias deducidos a partir de nuestros correos, nuestras búsquedas en la web, mapas, libros, documentos, música, vídeos y un largo etc. Y cuando Google nos muestre esa publicidad, podrá garantizarle a su cliente unas altas posibilidades de negocio porque la cantidad de información que tiene de nosotros es tan grande y tan bien clasificada, que las posibilidades de error son mínimas.
Pues bien. Ahora estamos en puertas de caer en otra trampa más que Google ha tendido a sus usuarios. Hace ya tiempo que Google lanzó un sistema operativo para teléfonos móviles: Android. Con ese lanzamiento se especuló mucho sobre si sería un teléfono o sólo un sistema operativo. Googole conseguía con estas especulaciones que se generasen expectativas y al final nos lanzó un sistema operativo que funcionaría en los móviles de diferentes fabricantes. Ahora el mercado ya tiene un producto más de Google y ha creado una dependencia más a los usuarios que consiste en la facilidad de manejo de la información. Han pasado ya unos cuantos meses y ahora se vuelve a hablar de un teléfono que fabricaría la propia Google, que distribuiría la propia Google y que, por supuesto, llevará su sistema operativo. Pero resulta que a ese teléfono hay que ponerle un SIM de un operador de telefonía que dé servicio de llamadas ¿Y qué operador será? Pues Google, como no podría ser otro. Gracias al servicio Google Voice, podremos unificar todos nuestros números de teléfono en uno solo, así como todos nuestros servicios de voz, de mensajería instantánea y de correo electrónico. A cambio, podremos realizar llamadas telefónicas gratuitas, enviar SMS gratis, recibir mensajes en el buzón de voz gratis, por supuesto. ¿Pero realmente todo esto será gratis? Si por gratis entendemos que no deberemos pagar dinero, sí, será gratis. Pero gratis no significa que no tenga coste y éste no es otro que el de recibir publicidad a cambio y para mi, ese es un precio muy alto. Efectivamente no conlleva un coste económico, pero sí una pérdida de intimidad.
Y es que esto es lo que más me preocupa de Google. La cantidad de información que tiene sobre cada uno de nosotros es tal, que Google podría recomponer nuestras vidas sin esfuerzo, lo que para mi es una vulneración de mi derecho a la intimidad, porque me genera dependencia de sus servicios al tiempo que retiene mi información más valiosa. Y no quiero ni pensar lo que sucedería si algún día hubiera u apagón general en Google, ya que perdería de un plumazo, casi lo podría decir así, mi memoria.
¿No estás de acuerdo conmigo en que la telaraña de Google es el gran poder que mueve el mundo que conocemos, porque es quien maneja lo que otorga el mayor poder: La información? Y esto no hecho más que empezar.








Lo sentimos, pero los comentarios están cerrados.