¿Por qué Google Wave no gusta?Publicado por Fernando Bueno el 11 enero, 2010 |
El lanzamiento más esperado de Google para el segundo semestre del 2009 se ha convertido en el mayor bluff del año. Ni está teniendo la acogida que se esperaba ni está gustando su funcionalidad y hasta se podría decir que no sirve para lo que se esperaba. Y si todo esto sucede cuando aún está en fase beta más o menos cerrada, es decir que quienes lo usan son los denominados “early adopters” que son personas acostumbradas a usar y probar todo aquello que aparece nuevo en la Red, ¿qué sucederá cuando el gran público acceda a una herramienta a la que pocos ven utilidad?

Es cierto que, al menos en teoría, Google Wave tiene un potencial impresionante en materia de elaboración de proyectos conjuntos, de elaboración de documentación colaborativa y en materia de elearning, si acaso. Pero ¿cuántas personas necesitan elaborar documentos conjuntamente con otras personas? Si salimos a la calle y preguntamos quién necesita para su trabajo o para su vida personal la participación en proyectos que implique la elaboración conjunta de documentación, veremos que son pocos los que respondan afirmativamente y de entre esos pocos, ¿cuántos tienen un nivel suficiente de manejo en la Red como para comprender qué es en realidad Google Wave?
Nos dijeron que si hoy se inventara el correo electrónico, éste sería como Google Wave y eso es algo que personalmente dudo mucho. En lo profesional, el correo electrónico casi está despegando. Hoy por hoy, entre empresas es el fax lo que prima, por peregrino y absurdo que nos pueda parecer. En pocas empresas se puede utilizar el chat o la mensajería instantánea como medio de comunicación entre empleados o entre empresas. Canales como las redes sociales, Twitter y similares son vistos como pérdidas de tiempo más que como herramientas que puedan establecer un contacto entre empleados o recoger un feedback de clientes y potenciales clientes. Y ahora resulta que Google Wave, que necesita un aprendizaje de una sintaxis nada intuitiva, que necesita cierta soltura para poder instalar gadget y bots que complementen cada hilo de conversación y que además tiene una interfaz confusa; pretende implantarse como herramienta de comunicación cuando en ella se entremezclan el correo electrónico, el chat y cualquier cosa que se te pueda ocurrir incluir en la conversación.
Y todo esto nos lleva a reflexionar sobre otro tema que preocupa y hace recelar de Google Wave: ¿Es realmente seguro su uso? Podemos iniciar una conversación con otras personas y una vez iniciada y que se hayan aportado datos relevantes al tema de conversación, cualquiera puede incluir en la conversación a terceras personas sin necesidad de consentimiento por parte del iniciador de la conversación y estos a su vez, pueden invitar a otros que podrán invitar a quien deseen, con lo que perderemos el control de la conversación. Cierto que siempre podremos cerrar el hilo de conversación y eliminar la información en él vertida, pero ¿cuánto daño de habrá podido crear para entonces? ¿Cuánta información de habrá podido filtrar hasta que nos demos cuenta? Y si además pensamos en que se haya podido instalar un gadget que extraiga información sin que nos demos cuenta, vemos que los riesgos que una empresa puede encontrar en el uso de Google Wave, aconsejan el que no se use, al menos hasta que se certifique su seguridad y se clarifiquen las dudas razonables sobre los potenciales riesgos.
Como vemos, el futuro de Google Wave pinta mal. Ni en lo personal ni en lo profesional tiene un futuro halagüeño para el gran público y si al final sólo unos pocos “elegidos” son capaces de sacar provecho de esta herramienta, ¿mantendrá Google activo el servicio por mucho tiempo? Veremos qué nos depara el tiempo y si nos encontraremos con un rediseño estético y una remodelación conceptual que lo hagan despegar con el beneplácito de los usuarios, pero hasta que esto suceda…








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