Usando mensajería instantánea en ámbitos privados

Publicado por Fernando Bueno el 5 febrero, 2007

Es muy habitual, y cada día más, que usemos programas de mensajería instantánea para comunicarnos con otras personas, ya sean de nuestro entorno privado o laboral. Muchos usamos entornos como el Messenger de Microsoft, Yahoo Messenger, Google Talk, ICQ o AIM; pero sólo en entornos más especializados se conoce Jabber.

Los primeros son servicios gratuitos, soportados por empresas que, de una forma u otra, tienen un interés comercial en su uso y gracias a los cuales, muchos spamer hacen su agosto tras capturar nuestra dirección de correo electrónico, que es el identificativo que usan todos ellos para que podamos hacer uso de sus servicios.

En cambio entre las múltiples ventajas de Jabber está la de no necesitar que le indiquemos nuestra dirección de correo para poder comunicarnos. Aunque el identificativo típico de un usuario de Jabber es usuario@servidor, esto no significa que sea su dirección de correo, sino su nombre y el servidor al que pertenece. De entrada, esto es ya una razón de peso para usar este sistema, pero además tiene otras ventajas que iremos comentando poco a poco.

Jabber es un sistema de mensajería instantánea basado en software libre, que no es dependiente de una determinada empresa y que se puede instalar en cualquier servidor, dando desde aquí servicio a sus clientes. Esta es la segunda ventaja que nos ofrece Jabber, ya que si lo instalamos en los servidores de mi empresa, yo podré controlar qué usuarios están registrados y cuáles no y por lo tanto podré realizar diferentes tareas cuando éstos accedan al sistema. De todas formas, antes de continuar hablando de este tema, voy a seguir indicando cuáles son, a mi juicio, las ventajas de Jabber frente a otros sistema de mensajería instantánea.

Una característica importante de Jabber es la seguridad. Todas las comunicaciones entre clientes se realizan mediante un protocolo seguro de cifrado, basado en SSL, que garantiza una total confidencialidad en los comunicados; a diferencia de MSN, por ejemplo, que envía texto plano en cada uno de los mensajes y, por tanto, si enviamos datos confidenciales en uno de ellos, cualquiera que tenga unos pocos conocimientos de TCP/IP podrá leerlos sin problemas. Imaginemos que estamos comunicándonos con clientes y les enviamos contraseñas de acceso a nuestros servidores. Con MSN estaríamos haciendo potencialmente públicas las contraseñas, mientras que con Jabber siempre viajarían por la red encriptadas y salvaguardadas bajo un protocolo de comunicación seguro.

Cuando un usuario de Jabber accede a la red, se declara como conectado ante sus servidor de mensajería y éste no tiene por qué ser único. Por ejemplo, yo puedo registrarme ante el servidor de mi empresa, en el que figuraré como usuario reconocido, y además puedo registrarme ante un servidor público. Como es lógico, sólo los empleados de mi empresa podrán conectarse a este servidor y sólo se podrá establecer una comunicación entre los usuarios registrados en él, con lo que es imposible que haya fugas de información hacia el exterior. En cambio, si yo quiero comunicarme con el resto de usuarios, usaré la cuenta que tengo en el servidor público de Jabber y nunca habrá interferencias entre ambas.

Esta es la verdadera ventaja que tiene el uso de Jabber en un entorno privado. Pero es más. Como soy yo quien tiene el control sobre el servidor, puedo hacer casi cualquier cosa que se me ocurra, como por ejemplo entregar documentación a un empleado en cuanto se conecte y sin necesidad de enviarla por correo, evitando así que ésta viaje por la red, o puedo entregar un plan de trabajo a un alumno sabiendo que lo ha recibido y cuándo, sólo por el hecho de que él se conecte como usuario al servidor Jabber del instituto o de la universidad. Lógicamente podemos pensar que Jabber nos servirá además como un método fiable de control de presencia y un profesor podrá saber, de forma fácil, que todos sus alumnos de educación a distancia están conectados y listos para empezar una clase virtual/presencial.

Pero ahora vienen los inconvenientes, que también tenía que haberlos. El principal es que instalar y mantener en marcha un servidor Jabber requiere cierta práctica en administración de sistemas, preferiblemente Linux. Esto no debe ser un problema, porque quien tiene un servidor en su centro de enseñanza o su empresa ya sabe lo que hace. Para los usuarios, el mayor inconveniente radica en que al disponer de conexiones en varios sistemas de mensajería, es necesario tener varios programas activos, pero esto se soluciona fácilmente usando un servicio web 2.0 como el de Meebo o instalando un único software como PSI bajo Windows o Gaim bajo Linux y que permiten tener sesiones abiertas simultáneamente en varios sistemas de mensajería. Con esto, el problema está resuelto y estamos en condiciones de disfrutar de unas comunicaciones más privadas y más seguras.



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