Reconsiderando el sentido de elaborar estrategias de lifestreamingPublicado por Fernando Bueno el 24 abril, 2011 |
Estoy seguro de que tras leer el título estarás pensando que la conclusión de mi reflexión es que no tiene demasiado sentido elaborar estrategias de lifestreaming, pero nada más lejos de la realidad. Crear una estrategia personal de lifestreaming o por usar un término más español, de organización de nuestra actividad digital, es algo que toda persona interesada en la creación de contenidos digitales en la Red debiera analizar con esmero ya que de ella dependerá la imagen que el resto de personas se forme. El resultado de la estrategia de lifestreaming de una persona puede traducirse en un currículum que una empresa obtenga sin necesidad de recibirlo en un formato convencional de dicha persona o puede dar pistas a un grupo de personas sobre si alguien es interesante para formar o no parte del grupo. Incluso puede darnos pistas sobre la línea de comportamiento de la persona con la que podríamos compartir piso o de cómo se las gastará el futuro presidente de la comunidad de vecinos.
Por tanto, ya de antemano, mi conclusión es que hay que cuidar el cómo elaborar la estrategia de lifestreaming y que no hay que dejar de lado el dónde depositar los resultados de la actividad digital y de qué forma compartimentar cada una de las facetas de mi vida a la hora de depositarlas en la Red. Ahora, una vez vistas las conclusiones, volvamos al principio para ir analizando cada uno de los puntos mencionados.
La estanqueidad es la regla del lifestreaming. Con estanqueidad me refiero a que no hay que mezclar momentos, personas o formas de actuar. Ni en la vida real ni en la vida digital (y para otro momento dejaré el análisis de si la actividad de una persona en Internet forma parte de la vida real o no) hay que mezclar personas ni comportamientos. Si consideramos inapropiado comportarse como “el chistoso de turno” en las reuniones de trabajo y esta forma de comportamiento asumimos que debemos dejarla para cuando nos encontramos con los colegas en el bar, de igual forma deberemos crear un muro infranqueable entre nuestra actividad en una red social como Tuenti, en la que pondremos fotos o comentarios jocosos y divertidos de una fiesta, por ejemplo, y las reflexiones volcadas sobre un proyecto desarrollado dentro de Linkedin. Nada impide tener una vida loca los viernes por la noche, pero los resultados no pueden ser visibles, ni por las personas inadecuadas ni en el lugar inapropiado.
Esto nos debe llevar a una meticulosa elección de los lugares en los que volcaremos nuestros contenidos. Si deseamos mantener una actividad relacionada con nuestro ocio, risas con los amigos (recordemos que esa persona que pinchó en nuestro perfil de Facebook y nos envió una solicitud de “amistad” y que nosotros aceptamos, no tiene nada que ver con un “amigo”), fiestas, etc, debemos tener claro cuál es el mejor lugar para hacerlo. Tal vez lugares como Tuenti o Facebook son los adecuados, pero nunca lo será Linkedin. Por tanto a la hora de automatizar las remesas de contenidos, debemos tener claro a qué audiencia llegará cada una para que a cada cual le llegue lo que espera leer.
Si es importante elegir el destino de cada una de nuestras actualizaciones digitales, no lo es menos la elección de las herramientas de actualización. Cada vez más, los smartphones son los protagonistas de la actividad en las redes sociales. Es habitual obtener una fotografía y querer publicarla en una red social. Podemos realizarlo de forma automática de tal forma que se publique instantáneamente en Facebook o en TwitPic usando herramientas como Shozu que tras obtener un vídeo o una foto nos preguntará si queremos enviar la foto a alguna red de las que pertenezcamos. Pero también podremos realizar el envío de forma manual, bien a través del software cliente que nos ofrezca cada una de las redes sociales o servicios en los que deseemos publicar bien a través de la dirección de correo electrónico que nos ofrecen al efecto. En cualquier caso y usemos el método que usemos, cualquier automatización hará que debamos realizarla con meticulosidad en su configuración inicial para no cometer errores y una vez finalizado el proceso de configuración, sabremos que estaremos seguros de que no mezclaremos ninguna de nuestras facetas.
Algo que es muy habitual encontrar en ciertas personas, es el hecho de que allá por donde les sigas vas leyendo irremediablemente lo mismo. No separan su actividad de Twitter de la de Google Buzz o de la de Faceook. Para todo utilizan Twitterfeed alimentado con Feedburner y cuando, hartos de leer contenidos duplicados, dejas de seguirlos en ciertos medios, se sienten ofendidos porque, ya que éstos sí forman parte de tu círculo de amistades reales, has dejado de seguir su lifestreaming en Twitter o Google Buzz. Que un amigo con el que estuve anoche en una juerga de fin de semana me deje ver su visión del momento en Facebook está bien, porque puedo recordar momentos agradables. Pero que me lo cuente además en Tuenti, en Facebook, en Twitter, en Identica y en Googloe Buzz, igual me resulta un tanto cansado. En definitiva, generar contenidos digitales sí, pero machacar a la audiencia… Cansa y aburre.
Y ahora que ya tenemos clara nuestra estrategia de lifestreaming, habiendo escogido correctamente los receptores de contenidos que alimentamos con las herramientas adecuadas para nuestra estrategia, ¿debemos disponer de un agregador último donde se aglutine todo nuestro lifestreaming? En pocas palabras: ¿Debemos utilizar servicios como FriendFeed para llevar allí toda nuestra actividad digital? Es evidente que si disponemos de una única identidad digital, la respuesta en virtud de todo lo comentado anteriormente, deberá ser un no rotundo. Pero si disponemos de varias identidades digitales, en función de cada una de las facetas de nuestra vida, sí tiene cierta coherencia aglutinar en un único lugar toda nuestra actividad, de forma que cada persona pueda seguirnos en la Red, bien en función del medio en en el que más le guste desenvolverse bien en función del tipo de píldora informativa que desee recibir de la persona a la que sigue.
Como colofón, creo que debemos sacar varias conclusiones sobre el tema. La primera es que las mezclas pueden resultar explosivas. La segunda es que toda persona que desee ser parte activa de la Red debe tener clara su estrategia de alimentación de contenidos digitales y más cuando entra en el terreno profesional. Y por último, que debe conocer el medio en el que se desenvuelve para que éste se convierta en su aliado (tanto personal como profesional) y no en su mayor enemigo. Recordemos que la confidencialidad total en la Red no existe y que, como mucho, podremos crear estanqueidad entre identidades, pero que si alguien desea tirar de la manta y sacar los trapos sucios, seguro que los encontrará allá donde los hayamos guardado, por lo que esa estanqueidad entre identidades, deberá garantizarnos en la medida de lo posible, que no podrán relacionarlas para usar esa relación en nuestra contra.








2 respuestas a “Reconsiderando el sentido de elaborar estrategias de lifestreaming”
Por rene (1 comments) el 19 junio, 2011 | Responder
Navegando con Firefox 3.5.17 desde Windows 7fabuloso rtema me gusto mucho.
Por Pins de plata (1 comments) el 28 junio, 2011 | Responder
Navegando con Firefox 5.0 desde Windows XPPues la verdad, yo no le veo muya utilidad.