Tres años en TwitterPublicado por Fernando Bueno el 30 marzo, 2010 |
Ayer cumplí tres años en Twitter y mi experiencia dentro de esta red social ha sido muy variada. He pasado por distintas etapas que van desde el “ahora me levanto y voy a desayunar”, el replique de todo cuanto me parece interesante y que leo en mis fuentes de información, hasta la situación en la que me encuentro ahora, que consiste en hacer lo que me da la gana, sin pretender seguir corriente alguna y sin preocuparme lo más mínimo de las repercusiones que esto pueda tener en cuanto a número de seguidores.

Y es ahí donde siempre he tenido una actitud muy diferente de la tónica general. El número no es lo que me interesa de mis seguidores. Me da exactamente igual tener cien que cien mil, es más, me preocuparía si tuviera tal cantidad de seguidores porque eso me obligaría a cuidar mis intervenciones y a mantener una línea uniforme en cuanto al contenido de ellas, cosa que no estoy por la labor de tener en cuenta. Siempre he dicho que escribo lo que me apetece y que a quien no le guste, que deje de leerme y que conste que eso es válido también para este blog, no sólo para Twitter.
Durante estos tres años en Twitter he hecho amistades que he ido desvirtualizando en algunas ocasiones y eso sí que lo considero el gran valor de esta red social. Al fin y al cabo, cuando sigues los comentarios de ciertas personas, puedes llegar a hacerte una idea de cómo es la persona que hace dichos comentarios. Por descontado que siempre es posible adoptar un papel y expresarte según la identidad que te has creado y ahí está el ejemplo de los narices rojas, que durante un tiempo encresparon a más de uno con sus comentarios sarcásticos en los que ridiculizaban a ciertos personajillos endiosados de ego subido que se autodefinen como bloggers influyentes y que llegaron incluso, a conseguir, gracias a sus contactos, que se cerrara más de una cuenta de Twitter.
En cuanto a las aplicaciones que le doy a Twitter, ninguna de ellas tiene un carácter de tipo profesional. No dudo que sea de utilidad en ambientes profesionales y, de hecho, lo aplico tanto en el terreno del e-learning como en empresas de cara a establecer nuevas y más eficaces formas de comunicación interna, nuevas fórmulas de interacción con clientes y suministradores y difusión de contenidos. Por contra, mi uso personal es puramente lúdico y, sí es cierto que Twitter se ha perfilado siempre como una buena fuente de información personal, ya que el hábito generalizado de poner enlaces hacia artículos de interés, hace que me mantenga informado, dado que, como es lógico, las personas a las que sigo tienen intereses comunes tanto en lo profesional como en lo personal.
Y por último me gustaría hablar de mi forma de gestionar los contactos en Twitter. Ya he comentado que no me preocupa la cantidad de seguidores y que por contra, si que doy gran importancia a la calidad de las conversaciones que se puedan derivar de mi actividad en Twitter. Cuando recibo un aviso de un nuevo seguidor, lo primero que hago es revisar su línea de tiempo. Si sus comentarios son de mi interés, lo más probable es que comience yo también a seguir a esa persona. Pero como vea que no puede aportarme nada o que se trata de un recalcitrante pseudogurú dospuntocerista de esos que se creen en posesión de la vedad absoluta en cuanto al uso correcto de Twitter, de inmediato será bloqueado, ya que no deseo contacto alguno con ese tipo de personas. Como es lógico, con cierta frecuencia realizo purga de seguidos y seguidores y esto me lleva a mantener un bajo número de personas, con las que me relaciono y junto a las que obtengo un beneficio satisfactorio en el uso de Twitter. Es evidente que sólo sigo a quienes leo y que por tanto, para mi no tiene sentido alguno el seguir a miles de personas para luego crear una lista con las veinte personas a las que leo.
En definitiva. Twitter es para mi una herramienta social de interés, pero que desde luego no es imprescindible en mi vida, aunque me reporta interesantes beneficios por cuanto de ampliación de mis relaciones sociales tiene.











